Keiko Fujimori asume la presidencia de Perú en un contexto de profunda división
La líder conservadora regresa al poder el 28 de julio tras una ajustada victoria electoral
Keiko Fujimori, hija del expresidente Alberto Fujimori, tomará posesión como presidenta de Perú el próximo 28 de julio de 2026. Su triunfo en las urnas, con un 50.13% de los votos frente al 49.86% de su rival izquierdista, marca el regreso del apellido Fujimori al Palacio de Gobierno tras más de dos décadas. Enfrenta el reto de gobernar un país fragmentado, marcado por la inseguridad, la pobreza y la inestabilidad política.
La herencia política de la familia Fujimori
Keiko Fujimori, de 51 años y descendiente de inmigrantes japoneses, lidera el partido Fuerza Popular. Su padre, Alberto Fujimori, gobernó Perú entre 1990 y 2000, periodo en el que implementó medidas para controlar la hiperinflación y combatir a grupos insurgentes como Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru. Sin embargo, su mandato también estuvo marcado por un autogolpe en 1992 y acusaciones de corrupción y violaciones a los derechos humanos.
Keiko creció bajo esta compleja sombra política. Fue primera dama a los 19 años tras el divorcio de sus padres y enfrentó prisión preventiva durante más de un año por investigaciones vinculadas al caso Odebrecht. Su campaña electoral estuvo dominada por el tema de la seguridad, prometiendo mano dura contra el crimen organizado, la militarización de las calles y cárceles, y la expulsión de migrantes indocumentados, especialmente venezolanos, con quienes asocia la inseguridad.
Gobernar en un país dividido y con retos económicos
Perú ha experimentado una gran inestabilidad política en los últimos años, con ocho presidentes desde 2016 y un Congreso con amplias facultades para destituir al Ejecutivo. El partido de Fujimori no cuenta con mayoría en el Congreso, lo que complicará la gobernabilidad.
Económicamente, el país creció 3.4% en 2025 y mantiene la inflación más baja de América Latina, aunque la pobreza afecta al 27% de la población y siete de cada diez trabajadores se encuentran en la informalidad. El candidato derrotado, Roberto Sánchez, impugnó los resultados ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) sin presentar pruebas contundentes.
Fujimori ha señalado que su gobierno buscará la reconciliación y la unidad nacional, aunque su discurso excluye a la migración irregular. Su desafío será demostrar si puede superar la polarización y escribir un nuevo capítulo en la historia política de Perú.
Perú enfrenta una etapa crucial con la llegada de Keiko Fujimori al poder. Su administración será observada de cerca tanto a nivel nacional como internacional, en un escenario donde la estabilidad institucional y la recuperación económica son prioridades. Para más información sobre la política peruana y sus desafíos, puede consultarse el portal oficial de la Organización de Estados Americanos (OEA).
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